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Evolución de los mismos conceptos

Lo peor que le puede pasar a un entrenador es pensar que eres el que gana los partidos
Los jugadores son humanos, no máquinas
Cuando se equivocan, les debes dar soluciones; es entonces cuando el jugador llega a pensar que estás trabajando para él

por Franco Pinotti

No hace falta que lo diga yo, pero es evidente que el mundo ha dado un cambio radical en este último año. Si nos centramos exclusivamente en el baloncesto, el cambio más claro ha sido el enfoque que se está dando al deporte. Hemos pasado de aspectos eminentemente prácticos a “teorizarlo” todo. En mi vida - y llevo unos 50 años metido en el mundo del basket - había visto tal cantidad de eminencias, de sabios, de gente dispuesta a criticarlo todo con 0 (cero) experiencia, de súper entrenadores que hasta hace unos meses ni sabías de su existencia.

En el fondo hasta me parece bien, aunque quizás un poquito menos de teoría y algo más de práctica serviría bastante más en la mejora de los entrenadores y, en consecuencia, de los jugadores. Este año esperpéntico que nos ha tocado vivir lo ha contagiado todo hasta el punto que en muchas de las charlas que he escuchado me daba más la sensación de estar en una clase de filosofía en la universidad que en un intercambio de ideas sobre nuestro deporte.

Lo que está muy bien, porque un poquito más de cultura generalizada no hace daño a nadie, pero sigo creyendo que entrenar no es tan complicado, lo difícil es gestionar la forma de trabajar. En eso creo que no ha cambiado casi nada con el paso del tiempo. Hay una evolución evidente pero de los mismos conceptos de siempre. Por ejemplo, en el papelito adjunto escrito a mano, marco los principios del juego que suelo, o solía desarrollar; y hace 20 años que lo llevo en el bolsillo cuando voy a entrenar, preparo un campus de tecnificación o cuando empezaba a estudiar una base de programación de una temporada.

Quiero citar unos cuantos ejemplos, de entrenadores que conozco bastante bien y que nunca han perdido de vista los conceptos básicos del juego aún desarrollando y progresando a medida que pasaba el tiempo, y sobre todo aumentaba su experiencia.

La foto emblemática es la de Aíto y Cruyff, personajes del siglo pasado pero cuyas ideas (Aíto sigue activo con 74 años y por desgracia nos hemos quedado antes de tiempo sin el genial Johan) siguen siendo fundamentales en la enseñanza del juego.

Que voy a contar de Díaz Miguel, que fue el revulsivo y el iniciador de un estilo de juego que sigue vigente. Maurizio Mondoni, el mejor entrenador de minibasket del mundo, profesor universitario, gran estudioso pero sobre todo una capacidad de transmisión del juego insuperable. Ni os digo la edad!!!!

Carlos Morales, ex entrenador entre otros de la Selección de Puerto Rico, comentarista de la NBA en ESPN, y un libro abierto de conocimientos y de capacidad de transmitirlos. O mi amigo Ettore Messina, que muchos se atreven a criticar sin tener ni puñetera idea de como es, del trabajo que hace, de la capacidad de programar y exigir que tiene, en primer lugar hacia su propia persona.

Aquí quería llegar.
Hace unas semanas, en una charla informal con el amigo Gabo Loaiza, hice una serie de reflexiones sobre la actitud del entrenador, más que del juego que es capaz de desarrollar a través de la transmisión de sus ideas a los jugadores. Creo que como entrenador tienes que aprender a controlar las situaciones, tienes que demostrar que con el material a disposición, o sea los jugadores, eres capaz de hacerles jugar de una determinada forma, la que le gusta a uno, o la que es más acorde con las características de los jugadores. No es, pues, un problema de sistemas, de filosofías.

La clave de todo está dentro de la cabeza. Lo peor que le puede pasar a un entrenador es pensar que eres el que gana los partidos. Es una limitación total. A nivel personal es algo que te puede frenar en lugar de ayudar, aunque no seas consciente de ello. No conformarse, ser exigente con uno mismo. La dura realidad es que tengo que ser mejor que yo mismo. ¿Cómo? Cada vez más desarrollando mis ideas, mejorándolas, informándome, no perder el tiempo en cosas inútiles.

Luego viene el tema de la mentalización, de conocer al jugador, de convencerle de que hay que hacer determinadas cosas para ser mejores. El jugador, al igual que el entrenador, tiene que luchar consigo mismo para ser mejor. ¿Cómo?

- más esfuerzo
- más concentración
- más intensidad

Al jugador hay que explicarle el por qué de las cosas y si como entrenador lo haces bien, le das la opción de que piense cuales son las alternativas. Debes tener la capacidad de ver los detalles y hacerlos ver al jugador.

El entrenador, a pesar de la adrenalina, tiene que hacer un esfuerzo para “objetivizar”, porque si te aceleras consigues transmitir lo mismo a los jugadores con las eventuales repercusiones negativas, más que positivas.

El trabajo de la mejora de los entrenadores se refleja directamente en los jugadores, a prescindir del nivel. Para aprender a hacer este trabajo de que la lucha es con uno mismo hay que seguir unas pautas:

- transmitir que respetas a los jugadores si quieres que ellos te respeten

- ¿cómo respetas? Haciéndoles ver que cada vez que haces algo con ellos , lo haces en su beneficio, no en tu beneficio como entrenador.
- ¿cómo demostrarlo? Con el trabajo de cada día, con los hechos, con los conocimientos.
- los jugadores son humanos, no máquinas. Cuando se equivocan, le debes dar soluciones y es entonces cuando el jugador llega a pensar que estás trabajando para él y consigues lo más importante: el respeto…..RESPECT!!!!

Como entrenador, pues, estás haciendo un esfuerzo para que el jugador sea mejor, pero lo estás haciendo también para ti como entrenador, para que seas mejor.

Volvemos al principio.

¿Tantos cambios ha habido o realmente es una evolución de lo que ya existía? Es evidente lo que pienso, y si nos centramos en el tema técnico podría hacer mil ejemplos. Por ejemplo, ¿el mano a mano? Era la base de los equipos soviéticos que dominaron el juego en los años 60!!!!



El otro día mi amigo Pedro Martínez, uno de los “grandes”, comentó que el gran cambio en el juego ha sido la mejora en el tiro de larga distancia (triples). Hace unos 20 años escribí un artículo diciendo lo mismo: si no eres un buen tirador difícilmente llegas a jugar a alto nivel. Ni quiero decir las criticas que recibí, incluso de muchos entrenadores de alto nivel. ¿Ahora qué?

El juego 1c1 es el presente y el futuro, como reflejo de la actual NBA. Desmentido. Si no sabes jugar de forma colectiva, en ataque y en defensa, no ganas.

De las estadísticas, que ahora parece que son la panacea que te hace ganar los partidos, no quiero ni opinar, simplemente recordar que entré a trabajar en la ACB para hacer funcionar el servicio estadístico hace 30 años, o sea que algo conozco del tema, sin ser un especialista.

Y en todos los años de experiencia vivida a todos los niveles, el resumen final de cualquier estadística, hasta las más avanzadas, es que si entra la pelotita, ganas; y si no, pierdes. Y eso nadie, repito nadie - y mucho menos un programa informático - lo consigue, salvo que no sean los jugadores cuyos aciertos y desaciertos pueden ser más o menos previsibles, pero nunca definitivos y mucho menos decisivos.

Es evidente que evolucionamos, pero sin perder de vista los conceptos básicos de siempre.



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