El mal ejemplo de la NBA

Una crítica a la mala interpretación que se hace del juego


por Franco Pinotti

Mi primer partido con jugadores de NBA lo vi en el ya lejano 1979, entre dos combinados que jugaron en Milano un partido de exhibición como colofón del Eurobasket que se había celebrado unos días antes en Torino. En aquella época en la que la información era tan escasa que la NBA nos sonaba como cosas de marcianos, nos quedamos con la boca abierta comprobando la habilidad y la agilidad de aquellos jugadores: precisión, potencia y conocimiento avanzado del juego.

John Williamson

En aquel grupito había jugadores como Wes Unseld, un reboteador increíble de una potencia física impresionante; Elvin Hayes, todo un All Star, Alvan Adams, un pivot blanco de los Suns con mucho talento, John Mengelt, raza blanca, tirador; o John Williamson, un escolta/base de gran calidad. He citado los que me acuerdo. 

 

A partir de ahí, ha sido un seguir toda la trayectoria de la máxima liga de nuestro deporte. Los años 80, con Julius Erving, Magic, Bird y compañía, que consolidaron la competición, y que incluso pude seguir en directo; los Pistons de Isiah Thomas y Chuck Daly. Los insuperables Bulls del más grande, Jordan; Houston de Olajuwon y Drexler y, con el nuevo siglo, la vuelta de los Lakers, Miami , los Spurs con posiblemente el mejor juego colectivo de la historia con el trío Parker, Duncan y Ginobili, al frente; y finalmente los Warriors, un equipo de estrellas capaz de jugar como los mosqueteros: todos para todos, con Curry, Thompson y Durant al frente.

 

John Mengelt

¿Porqué explico todo esto? Más que nada porque se que lo que voy a comentar no va a gustar, evidentemente, a los fanáticos, y luego a los que creen que el pasado es sólo historia y piensan que no hay nada mejor que lo de ahora. Simplemente mi análisis se fundamenta en un conocimiento bastante real del juego NBA más que por las preferencias personales.

Cada semana veo muchos partidos: ACB, Euroliga, NCAA – tengo en mi base unos 800 partidos solo de esta última temporada, y la mitad los he visto – por  supuesto varios de la actual NBA y finalmente muchos partidos de ligas menores y de formación de mediano y alto nivel.

Lo que estoy comprobando es que los jóvenes jugadores se están convirtiendo en unos adictos al 1 c 1 y a tirar triples. En la práctica, la gran mayoría de detalles técnicos quedan un poco en el aire. Escaso conocimiento del juego; forzando siempre el 1 c 1 que se convierte al estilo actual de la NBA en 1 c 5, casi todos jugando por la derecha y copiando defectos evidente como el de penetrar poniéndose el balón en el sobaco – como si jugaran a rugby – y metiendo el hombro contra el defensor para hacerse sitio.

Este tipo de juego, o de soluciones, se puede entender en la NBA por el evidente superior nivel físico de los jugadores que les permite acciones o situaciones que para otros niveles son casi imposibles. En la NBA, los árbitros casi nunca pitan faltas en estas situaciones; y los árbitros de aquí ya tienen tendencia, con razón, al no pitar el simple contacto. Tras lo anterior siempre hay protestas, perdidas de concentración y el juego de equipo brilla por su ausencia. 

 

Elvin Hayes

Sobre los triples ya podríamos hablar durante un año sin llegar a ninguna conclusión. Lo que sí me parece una aberración es que se quiera jugar como en la NBA sin tener el más mínimo sentido de la realidad. 

Que en la NBA se tire más triples que tiros de dos no depende de las estadísticas, que pueden dar una orientación pero nunca son definitivas, sino de un potencial físico tan superior que para la gran mayoría de jugadores tirar de 7-8 metros es como un jugador joven de aquí hacer un tiro de 3-4 metros. Si éste abre el radio de acción de tiro casi automáticamente su porcentaje baja por la falta de precisión provocada por el deficiente control del equilibrio corporal. 

Incluso a nivel profesional, fuera de la NBA, se tiene tendencia a tirar bastante triples en un partido, pero en una proporción adecuada con los tiros de dos. Ello es debido a la mayor incidencia de los jugadores interiores y de un mejor concepto de juego de equipo.

 

Alvan Adams

El título del artículo tiene un significado: no es una critica a la NBA -que se ha convertido en una liga espectáculo donde lo individual está muy por encima de lo colectivo, aunque el que quiera ganar títulos debe jugar en equipo- sino en una critica a la mala interpretación que se hace del juego. 

Muchos chavales (chicos y chicas) quieren copiar lo que hacen los jugadores de la NBA con la aquiescencia de muchos entrenadores, y es un solemne error, individual y colectivo.

 

En estos días he presenciado dos partidos que ejemplifican  lo dicho: un cadete masculino de preferente con jugadores de muy buen nivel, y un partido de Copa femenina (que es la máxima categoría senior en Catalunya) con muy buenas jugadoras.

Ambos partidos con la característica de muchos 1 c 1 y más bien uno contra tres o cuatro defensores y una infinidad de triples. Al final, ¿quién ganó? Pues, los que en un momento dado bajaron un poquito el ritmo físico, subieron el mental, y jugando en equipo ganaron el partido.

 

¿Excepción? No, ¡es la norma! Lo cual significa que los entrenadores deben “ponerse las pilas”. Deben hacer eso si quieren tener mejores jugadores, si quieren formarlos mejor y si quieren promocionar ¡una positiva mentalidad competitiva!



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