“King” JORDAN

Hace 30 años inició la saga de los Bulls

por Miguel Ángel Forniés
(texto y fotos)

Hace 30 años conseguí vivir en directo uno de estos acontecimientos que no se te olvidan en la vida. Tenía experiencia de varios viajes a Estados Unidos, pero este fue especial porque correspondió al primero de los seis títulos que consiguió a lo largo de la década de los noventa Michael "King" Jordan.

Por primera vez los Bulls y Jordan llegaban a la gran final frente a los míticos Lakers de Magic, y la expectación era máxima. Me faltó tiempo para sacarme un billete “stand-by” de la compañía Delta por unos 300 dólares, que me permitía durante 30 días poder viajar libremente por el territorio norteamericano; no tenía plaza asegurada, pero llegando tres horas antes de la salida, conseguí siempre un asiento en el avión para viajar al destino fijado.

Me perdí el primer partido donde hubo la gran sorpresa de la victoria de los Lakers contra pronóstico con una exhibición de Magic (19 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias) bien respaldado por Perkins y Whorty (22 puntos cada uno) y Divac (16 puntos y 14 rebotes). Jordan estuvo a la altura de su fama ( 36 puntos y 12 asistencias), pero demasiado solo.

Llegaba pues en el momento preciso, con la máxima expectación. Después de alojarme en un establecimiento de la cadena YMCA, que quedaba por el centro, me desplacé a recoger mi acreditación al viejo pabellón del Chicago Stadium.

No me podía creer que estuviera en un pabellón con tanta historia par ver el segundo asalto de la final. Había numerosa prensa española presente, con lo que compartir las horas previas se hizo más llevadero.

El segundo partido de la serie fue dominado por los Bulls con un decisivo tercer cuarto que cortó todas las aspiraciones visitantes. Esta vez los Bulls funcionaron como una apisonadora liderados por Jordan (33 puntos, 13 asistencias y 7 rebotes), bien apoyado por Pippen (20 puntos y 10 asistencias), Grant (20 puntos) y Paxson (16). Worthy mantuvo a flote los Lakers con sus 24 puntos, pero Magic no estuvo tan fino (sólo 14 puntos y 10 asistencias), dejando la victoria para los locales.

Tengo una anécdota curiosa que contar. Cuando acabó el partido, en la zona de vestuarios, me encontré con un tipo bajito, vestido con un traje blanco impecable, que manejaba una pequeña cámara de fotos de color plateado que llamó mi atención.

Le pedí si me permitía ver la pequeña y curiosa cámara, a lo que buenamente accedió; yo quedé maravillado pues era una cámara muy buena y de tamaño reducido.

Estuvimos charlando un rato y me dijo que estaba muy contento con ella, que la había conseguido en un viaje, y que le permitía imágenes de gran calidad. Más tarde me enteré que había estado charlando con el que se convertiría en el famosísimo director de cine Spike Lee.

Al día siguiente puse rumbo a Los Angeles. Nunca había estado, y me hacía ilusión poder visitar una ciudad tan popularmente famosa por la industria cinematográfica en la vecina localidad de Hollywood. 

Una vez recogida la acreditación y ya dentro del pabellón,  pude admirar todas y cada una de las camisetas  que los Lakers tienen retiradas de sus mejores jugadores en lo alto del Forum.

El ambiente en el partido era espectacular, en la primera fila, la de los famosos pude ver y fotografiar al conocido tenor Placido Domingo que en el tercer partido cantó, antes del inicio, el himno norteamericano.

Allí estaban los actores Nick Nolte, Walter Matthau, Dustin Hoffman,  uno de mis actores preferidos,  acompañado de su hijo pequeño, y como no, el que no podía faltar y que tenía su asiento como socio de los Lakers en el Forum al lado del banquillo , Jack Nickolson, al que pude hacer muchas fotografías durante los partidos . 

El tercer partido fue el más espectacular de la serie y el que marcó el devenir de la final.

Tras una prórroga, ganaron los Bulls con el trío Jordan (29 puntos, 9 asistencias y 9 rebotes), Pippen (19 puntos y 13 rebotes) y Grant (22 puntos y 11 rebotes) marcando la diferencia; los Lakers se “jugaron la vida” con Perkins (25 puntos y 9 rebotes), Magic (22 puntos y 10 asistencias), Worthy (19 puntos) y Divac (24 puntos y 7 rebotes), pero el desastroso partido de Byron Scott (0 puntos en 43 minutos!!!) les condenó.

Los tres días de pausa que había antes del cuarto partido los aproveché junto con compañeros de la prensa para hacer un poco de turismo. Nos fuimos a Las Vegas todos metidos en un monovolumen con buenas provisiones de liquidos por si acaso.

Pasamos por una ciudad abandonada de mineros llamada “Callico”, y la pudimos visitar; ahora  está abandonada con sus minas, pero abierta para los turistas.

Allí nos explicaron cómo y dónde dormían y vivían los mineros, incluso pudimos subir a las vagonetas que arrastradas  por una pequeña máquina  subían hasta la parte más alta de las minas.

Por la tarde nos adentramos en el Death Valley, la temperatura era muy alta. Nos llamó la atención que a los bordes de la carretera habían depósitos con agua. Luego averiguamos que servía para refrigerar los radiadores de los coches que se quedaban sin agua a media camino, cosa que también nos pasó a nosotros. Insisto, la temperatura podía ser de cuarenta grados o más.

Nos habían dicho a la entrada del parque del Desierto de California, que si íbamos a Las Vegas mejor que lo hiciéramos con la noche entrada, que el espectáculo de luz en la ciudad era digno de ver, como así pudimos comprobar.

Quedamos alucinados por lo que estábamos viendo, grandes hoteles a imitación de los  monumentos más famosos del mundo. Nuestro hotel era el Mirage, buen precio y en un emplazamiento espectacular, a la entrada había como un volcán que emitía columnas de humo y agua, dentro en la recepción, que era muy larga, y detrás de los mostradores había un acuario con auténticos tiburones nadando a sus anchas.

Para el día siguiente decidimos contratar un viaje en avioneta y pasar el día con una tribu indígena en el siempre atractivo Gran Cañón del Colorado. La avioneta era pequeña, cabíamos nosotros y el piloto, a cuyo lado iba sentado nuestro compañero José Manuel Fernández.

El día era claro y soleado, yo estaba contento, pedí asiento en ventanilla para poder fotografiar mejor las impresionantes vistas del Gran Cañón del Colorado, con unas paredes de piedra altísimas que impresionaban. El viaje fue algo movido, recuerdo la cara de José Manuel Fernández: no las tenía todas consigo, vaya estaba “cagado”, lo pasó francamente mal y allí arriba estábamos a merced de los vientos; al final, y después de un viaje no muy largo, aterrizamos en lo alto de una montaña totalmente plana, en una pista de tierra.

A nuestra llegada nos vinieron a recoger un par de miembros de la tribu con los que pasaríamos el día, los “Halapaui”. El autobús con el que nos recogieron, era destartalado y no tenía vidrios en las ventanas, pronto llegamos al poblado, que era igual al que habíamos visto en las películas.

Pasamos unas horas muy agradables, la experiencia que ese día vivimos no la olvidaríamos en mucho tiempo, posiblemente nunca. Para regresar  a la pista de despegue, por llamarle de alguna manera, nos llevaron en el mismo bus y al poco rato llegó nuestra avioneta para regresar a Las Vegas, era media tarde y el viaje de vuelta fue mucho más placentero que el de la ida, al llegar al aeropuerto de Las Vegas vimos desde arriba las siglas de UNLV en el techo del pabellón de la Universidad de Nevada Las Vegas, que entrenaba el veterano Jerry Tarkanian.

De vuelta a Los Angeles, llegó el momento del cuarto partido y ahí nos dimos cuenta que Jordan y compañía no iban a dejar muchas opciones a los rivales. Con un segundo y tercer cuarto decisivos, Jordan se fue a los 28 puntos y 13 asistencias,   mientras en el otro lado Divac fue el mejor con 22 puntos y 11 rebotes y Magic también llegó a los 22 y 11 asistencias, pero el resto ni estuvieron. Fue el partido más flojo de la serie.

En el quinto y último los Lakers quemaron todos sus cartuchos y a punto estuvieron de alargar la serie final.

Magic hizo de lo suyo con 20 asistencias, 16 puntos y 11 rebotes, Perkins se fue a los 22 puntos y 9 rebotes, pero el resto estuvo flojísimo con la excepción del “reserva” Elden Campbell que llegó a los 21 puntos.

Delante, Pippen y Jordan resultaron imparables. El primero con 32 puntos, 13 rebotes y 7 asistencias; y el segundo con 30 puntos y 10 asistencias, bien acompañados por el tirador Paxson (20 puntos).

La alegría de los Bulls era indescriptible, habían conseguido ganar su primer anillo de la NBA, y yo estaba allí para poderlo vivir en directo, pasmar las imágenes en mi cámara  y poder explicarlo a mis amigos a la vuelta.

Al acabar el partido hubo celebración de los Bulls por todo lo alto, la afición angelina se rindió al nuevo dios del Olimpo de la NBA, el gran Michael Jordan.

Pudimos entrar en el vestuario y hacer muchas fotos, cuando íbamos para allí llevábamos justo al lado a los padres de Jordan a los que fotografié, aunque yo me quedo con las lágrimas de “King”  Michael Jordan en la posterior rueda de prensa, junto al trofeo que acreditaba a su equipo como Campeones de la NBA, y a él como MVP.

La celebración tendría lugar dos días después que era un domingo , en la ciudad de Chicago, los aficionados y la ciudad de los Bulls se daría cita en el Grant Park en una mañana festiva para rendir tributo a los jugadores que había elevado el nombre de Chicago a la máxima popularidad.

Me despedí de Los Angeles, donde habíamos podido hacer turismo y visitar Melrose Place, la playa de Santa Mónica y Venice y cómo no, pasear por la Hollywood Boulevard, donde como sabéis todos los famosos tienen su “estrella” en el Paseo de la Fama.

Yo me fotografié en las “estrellas” de Madonna y Michael Jackson

Muchos recuerdos han quedado por el camino y muchos de ellos están reflejados en los libros que he escrito, pero la sensación de haber asistido al inicio de la saga de los Bulls, que se plasmó en la década de los Noventa, quedará para siempre en mi mente como uno de los instantes más emocionantes y valiosos de mi vida de basquetbolero.


Miguel Ángel Forniés



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